En los centros poblados altoandinos la parasitosis se ha difundido afectando la salud de todos los seres vivos, lo que impide la asimilación de los alimentos que ingieren. Esto debido a que el agua que consumen no es agua segura pues normalmente proviene de pilones o acequias sumado a la falta de costumbre de lavado de manos de niños y adultos.
Por ello se hace necesario luego de haber construido letrinas y cocinas que aseguren la pureza del agua que consumen, desparasitar a toda la comunidad y repetir esta operación a los 6 meses para garantizar la solubilidad.